Los Vestidos


Hace 150 años, las señoras de sociedad en México se vestían según dictaba la última moda parisina. En cualquier ocasión, aún en tiempos de calor, las mujeres querían verse elegantes y, sobre todo, con un talle delgadísimo. Por lograrlo, usaban ajustados corpiños o corsés que apretaban tanto que era frecuente que se desmayaran. La cintura pequeña se acentuaba con el uso de faldas amplias y circulares, sostenidas por un armazón de aros de metal o hueso de ballena llamada crinolina.



Para acompañar sus elaborados vestidos, estas damas usaban zapatos de razo (generalmente más pequeños qu e su pie para que resultaran más "graciosos") y variados adornos, como ramilletes de flores (como violetas, rosas o lilas), pañuelos de seda, cintas de colores en el peinado, mantillas o sombreros con flores o velos y joyas como y collares de perlas y brillantes. Cubrían sus rostros con polvos de arroz para blanquear la piel, y en el cabello usaban polvos de la India para teñir las canas.



Como te podrás imaginar, estas mujeres andaban incomodísimas y no sólo era difícil que se movieran libremente, además era imposible que se vistieran solas. Sin embargo con su arreglo cumplían con la imagen de mujeres virtuosas y respetables que la sociedad de su época les exigía.
Ahora, la moda femenina es más variada y libre. Por lo general, cada mujer elige lo que le gusta, le acomoda y favorece a su figura. Francia dejó de ser el centro de moda y los vestidos se usan largos, cortos, o muy cortos. Las telas caen naturalmente sobre el cuerpo y hay de muchos tipos, naturales y sintéticas, con diseño y lisas, transparentes, brillantes o tornasoles. Sin embargo sí existe un ideal de belleza al que muchas mujeres tratan de someter sus cuerpos (con dietas, por ejemplo).



Además del vestido, es común que la mujer use pantalones largos o cortos y son pocas las que usan sombrero aunque hay una multitud de adornos y tintes para el cabello, así como tipos de zapatos, desde los cómodos "tenis" hasta los que llevan plataformas que hacen crecer varios centímetros a quienes los usan. Parece que las joyas nunca dejarán de usarse y su variedad es infinita, de plástico, de vidrio, de madera y de lo que menos nos esperamos.


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